top of page

Cuéntame una historia

Por: Daniela Andrade

Cuéntame una historia. No tengo muchas historias, y las pocas que recuerdo las comparten todas las que están aquí, leyéndonos, mirándonos, sintiéndonos o escuchándonos. Me gustaría saber la historia sobre cómo lo lograste, por favor. No sé si te gusten las historias largas y tristes. Dímela al oído si te da miedo que te escuchen las demás, susúrrala a tu ventana abierta y el viento se encargará de hacérmela llegar. No me gustaría cansar al viento, repitiendo lo mismo que han dicho otras desde hace siglos, quizá milenios. Si es muy larga o desordenada, te escucho; si es infausta y lloras mientras me la cuentas, o si es muy feliz y lloras igual, te escucho. No he empezado, y ya he llorado tres veces. Te pido que me digas cómo llegaste, cómo te detuviste a sentir tu corazón y tu espíritu. No sé si pueda vencer al recelo otra vez, tengo miedo. Por favor, no tengas miedo de mí, yo quiero escuchar tu historia y sentirla en mi alma, así como siento tus abrazos y tus besos. No los sentiste, mis abrazos y mis besos han sido prohibidos, hasta sexualizados. Si no te sientes lista, te espero y te esperaré; aunque pasen los días, uno tras otro, y no puedas venir a verme, yo estaré aguardando por tu historia. No podría hacerte esperar tanto, tú y las demás merecen la libertad y la paz sin tener que desgarrarse cada músculo peleándolo. Dime si alguien te ayudó a alzar tu puño al aire; o si alguien te detuvo y abrió tu mano, llena de tierra, sudor y lágrimas, y te dio conformidad y silencio. No te la diré, no la mía, todas recordarán lo duro que fue, y más lágrimas caerán al suelo. Entonces cuéntame una historia... No fue sino después de millones de vidas enteras de coraje y pasión que nació una niña; nació libre y fuerte y feliz y sin miedo, y después de ella nacimos todas las niñas libres y fuertes y felices y sin miedo.

Publicación: 03 Junio 2020 | 10:00 a.m. | México

© 2020 Girl Up Tec de Monterrey

bottom of page